Desde el conocimiento y a través de un constante proceso de investigación histórica no dejaremos de insistir en la riqueza de nuestro patrimonio escultórico encarnado en la figura del escultor sevillano Antonio Illanes. A este insigne imaginero le debemos las imágenes que representan y condensan nuestro universo devocional.
Nuestras referencias espirituales representadas en las imágenes de Santa Águeda, la Virgen del Carmen, Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Virgen del Socorro o la Virgen de los Dolores conforman el catálogo de obras que este artista sevillano dejó en nuestro pueblo para promover la piedad y el goce de todos.
Un patrimonio espiritual y artístico al que le estamos aportando un soporte histórico.
Sin extendernos mucho en este asunto vamos a mostrar una parte inédita de nuestra historia reciente vinculada a este interesante asunto y que resulta sorprendente en cuanto al hecho en sí y a las derivadas históricas de tal suceso.
Son varios los autores que establecen las fechas de ejecución de las imágenes antecedentes en fechas concretas. Por ejemplo, la de reconocidos historiadores del arte que señalan que la imagen de la Virgen de los Dolores es del año 1949.
Sin embargo hay documentos, este es uno de ellos, que rebaten esas afirmaciones.
Centrándonos en el tema que hoy nos ocupa, te traemos uno de estos documentos que tanto interés tienen para la construcción de la historia de Villalba.
Nos remontamos al día 28 de marzo de 1941. Esos días de marzo debieron ser señalados para nuestro pueblo, lo prueba el haber quedado constancia por escrito de un suceso que bien mereció tanta atención. Ese día…
Con motivo de la visita hecha a esta villa por el escultor don Antonio Illanes Rodríguez para hacer entrega a la respectiva Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de esta imagen que ha construido en sustitución y para reemplazar al que fue quemado por los elementos revolucionarios que durante los días de dominio rojo saquearon y destrozaron altares e imágenes en esta iglesia parroquial; se enteró que existían en este cementerio municipal tres cipreses derribados por el fuerte viento que se desarrolló en temporal reciente, habiendo interesado de esta alcaldía que se le cedieran dichos árboles, por ser su madera propicia para la construcción de referencia; cuya petición la sometía la alcaldía a la consideración del ayuntamiento, acordándose, por unanimidad, la cesión de los tres árboles antes citados por el precio de cinco pesetas, en mérito, no solo para el fin a que ha de destinarse su madera, sino como premio de las buenas obras escultóricas, como los son la Virgen de los Dolores y Nuestro Padre Jesús Nazareno, con destino a esta iglesia parroquial, muy elogiadas por todo el vecindario, haciéndose constar que el referido escultor tiene su estudio en la calle Antonio Susillo, nº 9 y su colaborador, don Manuel Echegoyan, también escultor, en la calle Viriato nº 3 (Sevilla) 1.
Debió ser un acto que atrajo la atención de todo el pueblo. El renombrado escultor viene personalmente a entregar su obra a una hermandad que comenzaba a reorganizarse. Un suceso que además tuvo unas derivadas interesantes: el aprovechamiento de unos árboles villalberos que con seguridad el ilustre imaginero supo aprovechar, tallando ¿por qué no? alguna de sus obras posteriores.
Como nota adicional añadir que en esos años de la posguerra el escultor Manuel Echagoyen tuvo que recurrir a la imaginería para salir adelante. Sabemos que realizó algunos proyectos con Illanes, así que no resultaría extraño que a lo largo de la ejecución de alguna de estas imágenes villalberas, interviniera la mano del artista espartinero.
* Imagen del Nazareno en el taller del imaginero (colección particular).
- AMVA. Leg 23, Libro 4º (7 de junio 1940 – 9 de mayo 1941). ↩︎
