La celebración del Día Mundial del Medio Ambiente puede tener un posible antecedente en la antigua Fiesta del Árbol.
La Fiesta del Árbol fue una celebración cuyo último fin fue educar, concienciar y promover el respeto a la Naturaleza desde una perspectiva de carácter patriótica ligada a las propuestas regeneracionistas de la época en que se instauró, finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Pero, además, se convirtió en una actividad práctica y efectiva que favoreció la reforestación de terrenos baldíos.
Los protagonistas de la fiesta eran los niños que, acompañados de los mayores, culminaban esta fiesta con el acto más importante: la salida al campo y la plantación de árboles en los terrenos baldíos colindantes al pueblo.
Podemos considerar esta fiesta como la más importante celebración laica que tuvo España en las primeras décadas del siglo XX.
Las primeras fiestas que se celebraron en España se remontan a finales del siglo XIX y muy pronto se extendieron por todo el país gracias a la promoción y al impulso que se le dio desde las administraciones territoriales, los ayuntamientos y particulares influyentes de la sociedad local.
Esta iniciativa fue rápidamente reconocida por un Real Decreto de marzo de 1904 y 11 años después, en 1915 se le otorgó carácter nacional y obligatorio para todos los municipios españoles.
En Villalba, esta celebración se instauró antes de que se convirtiera en “obligatoria”, así lo demuestra el acuerdo recogido en una sesión del ayuntamiento en el año 1913 donde…
…se acordó que en vista de que en el presupuesto de este año figura consignada para celebrar la culta, instructiva y patriótica Fiesta del Árbol, debía procederse por el señor alcalde a la constitución de la junta local en la forma que determina el artículo segundo del Real Decreto de once de marzo de mil novecientos cuatro, con el fin de que se encargue de organizar dentro de los medios de que puede disponer los festejos necesarios para la celebración de tan simpática fiesta.
