Un día del Corpus a finales del siglo XVII

La celebración del Corpus fue siempre una de las fiestas grandes en el calendario litúrgico y festivo de nuestra tierra.

No faltan testimonios de la importancia que tal celebración despertaba entre los vecinos de nuestro pueblo. Prueba de ello es la declaración que hace nuestro ayuntamiento en la segunda mitad del siglo XVII:

En este cabildo se propuso que por cuanto está próximo el día del Corpus Christi, fiesta tan célebre como es notorio a todos los católicos cristianos y para la celebración de la dicha fiesta se acordó que se haga una danza y para que se ponga en efecto nombraron por diputados al señor alcalde Francisco Benítez y al señor don Melchor Ponce de León, alguacil mayor, para por sus mandatos den la disposición necesaria a la dicha fiesta…

Aunque no siempre fue así. Hubo momentos en los que la fiesta decayó pero siempre hubo intentos de “relanzarla” para recuperar, aunque de otra manera, el esplendor de un pasado no tan lejano… entonces. 

Casi finalizando ese siglo XVII… se propuso por su merced dicho señor gobernador como está próxima la celebración de la fiesta del Corpus Christi a que esta villa debe atender y asistir con el culto y veneración que se debe a tan alto y soberano misterio, y que habiéndose conocido la indecencia con que se ha celebrado esta fiesta y procesión en los años pasados y que en el presente por el clero desta villa se ha movido el que se haga la dicha fiesta y procesión con toda la solemnidad que la cortedad de esta villa pudiese alcanzar haciendo que las hermandades asistan, repartiendo la cera que tienen para que vayan alumbrando en dicha procesión y a las imágenes que llevan; y que la religión (orden) de Nuestra Señora del Carmen salga con su cruz y ciriales como lo ejecutan en tales días en la ciudad de Sevilla; y que los señores sacerdotes que llevaren a su majestad vayan revestidos con sus casullas; y tan solamente falta el que hayan de llevar velas así la comunidad como el clero de esta villa que son los más inmediatos que van a el Santísimo Sacramento porque en otros años no lo han llevado yendo Su Divina Majestad a oscuras; y que mediante ser fiesta de la villa y que en otros años han entrado el gasto de danza y la calamidad de los tiempos no ha dado lugar continuar con este festejo y siendo de mucho menos gasto y de más servicio de Dios Nuestro Señor y decencia de su culto y veneración el que lleven velas todos los eclesiásticos, en que serán menester seis libras de cera cuyo gasto importa cuarenta y ocho reales, ponía en la noticia de este cabildo lo referido para que en su vista determine lo que más convenga. 

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