Un fundador para la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús

Conocer a alguna de las personas que llevaron a cabo la culminación de un proyecto tan importante y  trascendental como la fundación de una cofradía en una población rural es, cuanto menos, anecdótico teniendo en cuenta que la mayoría de esas personas quedaron en el anonimato ante la ausencia de los documentos fundacionales de esta institución religiosa. 

Hoy recogemos en esta apartado un dato, escueto pero no por eso menos importante, que arroja un poco, poquísima, luz sobre los orígenes de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús, pero que nos recuerda que fueron proyectos que pusieron en marcha los vecinos de nuestro pueblo hace más de 400 años. 

Se trata de una de las personas que intervinieron en ese proceso fundacional en la segunda mitad del siglo XVI y del que, sin duda, y aquí se recoge con claridad, se sentía orgulloso, recogiendo en su testamento ese dato como elemento diferenciador y valioso en su camino de salvación. Además, para afianzar y consolidar la hermandad le deja un legado de cierto valor que le permita su continuidad en el tiempo.   

No sabemos cómo se gestó esa fundación en particular, pero al menos conocemos a uno de los fundadores de esta antigua cofradía villalbera.

En este caso hemos querido transcribir una parte de esa escritura testamentaria en la que este villalbero se reconoce como tal fundador. Un testamento cerrado que el mismo fundador redacta y deposita en manos del escribano local hasta llegado el momento de su muerte y posterior apertura. 

Las fechas que aparecen en el documento se pueden corresponder con los datos que conocemos sobre los inicios de esta cofradía, pues a pesar de que no conocemos la edad del fundador no es difícil entender que pudiera haber participado en su juventud en esta fundación, que se remonta a principios de los años setenta del siglo anterior.

DOCUMENTO.  Leg 1587 (1616). Francisco Núñez, f 291r.

En la villa de Villalba del Alcor a veinte seis días de enero de mil y seiscientos y diez y seis años, ante mi, el presente escribano y testigos, paresció presente Alonso Jiménez, de Tomás Jiménez, vecino desta villa de Villalba. Estando enfermo en la cama, de la enfermedad que Dios Nuestro Señor fue servido de le dar y en su sano juicio y entendimiento natural, y me entregó este papel cerrado y sellado en el que dijo que estaba su testamento cerrado y última y postrimera voluntad, en el cual deja nombrados albaceas y herederos y las demás cosas que ha sido y es su voluntad, el cual le otorga por tal y quiere que valga; y por él deroga y da por ningunos y de ningún efecto otro cualquier testamento o testamentos, codicilio o codicilios que antes de este haya hecho y otorgado, por escrito o de palabra, o en otra manera , porque todos quiere que no valgan ni hagan fe, salvo este que al presente otorga ante el presente escribano…

A continuación se desarrolla el testamento en su totalidad.

Entre sus últimas voluntades manda que su cuerpo sea sepultado en la iglesia de San Bartolomé… en la sepultura que tengo junto al arco toral, enfrente del púlpito.

Como es habitual en quienes tenían “posibles” manda que acompañen su cuerpo todos los frailes que pudiesen venir del convento de San Antonio de Escacena y los frailes del convento de Nuestra Señora del Carmen desta villa”…

También ordena que lo entierren en el hábito del Señor san Francisco, algo que, aunque en menor medida que el correspondiente del Carmen, no deja de ser frecuente entre muchos vecinos de Villalba

También recoge como durante dos años fue hermano mayor de la cofradía del Santísimo Sacramento

Pero lo interesante es que que en una de las mandas dice lo siguiente: mando a la cofradía del Santísimo Nombre de Jesús, atento a que yo he sido uno de los fundadores della y porque vaya en mayor aumento, un censo que me paga de tributo cada año quince reales Diego Alonso, que está hipotecado sobre un pedazo de viña en el Toril… y de una casa que vive el dicho Diego Alonso en la calle de La Fuente como se verá en la escritura de censo que se le entregará al  hermano mayor que fuere en tiempo de mi fallecimiento…

Sin hijos, reparte los bienes entre sus sobrinos y otros familiares dejando como heredero universal a uno de ellos.

Sería interesante investigar sobre la vida de este personaje villalbero, con un capital nada desdeñable, que junto a otros llevó a cabo una de las más antiguas fundaciones penitenciales de nuestro pueblo.

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