El dos de enero de 1886, el presbítero villalbero Francisco de Paula Zambrano dirige una carta al vicario del arzobispado de Sevilla donde le expone que deseando colocar en el arco de entrada de la capilla denominada de los Barrera que existe en la iglesia parroquial de la antedicha villa, una cancela de hierro que costea de su particular peculio como donativo a dicha capilla.
Lo que hace en esta carta es solicitar la autorización para colocar esta cancela, en la que sea esculpido el nombre que siempre ha tenido y tiene dicha capilla.
Un par de días más tarde desde Palacio se solita el correspondiente parecer del fiscal general del arzobispado, que una vez examinada la petición dictamina que se le requiera al cura párroco de Villalba que informe al respecto.
El cura, en su informe, indica que no solo era conveniente se autorice a Sr Zambrano para que coloque en el arco de entrada de la capilla a que alude una cancela de hierro, si no que considera obligatorio este mismo acto en el señor exponente por lo mismo que con esta condición precisamente se le concedió por el Excmo. Sr. Cardenal González la gracia de colocar en la mencionada capilla el magnífico cuadro de S. Francisco de Zurbarán (1) para que así se custodiara en la parroquia con más seguridad por ser objeto de mucho valor (Fray Ceferino González y Díaz Tuñón fue arzobispo de Sevilla entre 1883 y 1885). Y respecto a la inscripción que solicita esculpir el mismo señor exponente en la cancela, tampoco aparece razón alguna que e oponga a su pretensión pues es indudable que dicha capilla pertenece a la familia de los Barrera, con tal de que aquella no exprese más que dicha pertenencia.
(El cura informante no es otro que el controvertido José Cruzado Tenorio).
El resultado de este proceso es que, a finales de ese mismo mes de enero, el arzobispado concede la licencia que se solicita para cerrar con una cancela de hierro la capilla de que se hace mérito y para que en ella sea esculpida el nombre de los Barrera que siempre ha tenido la capilla.
Posiblemente, su predilección por esta capilla se derive de su particular vinculación con la cofradía de la Soledad, ubicada en el interior de esta capilla, de la que fue hermano mayor.
Por tanto, podemos decir que desde el año 1886 la reja y rótulo de la capilla de los Barrera, costeada por un interesante e influyente personaje de la iglesia y de la sociedad villalbera, forma parte del paisaje interior de la iglesia parroquial de Villalba del Alcor.
NOTA: (1). El exponente de tal petición ya había solicitado el retorno de una pintura de Herrera el mozo a la citada capilla (estaba expuesta en la capilla mayor) y que un año antes había solicitado el traslado del cuadro de Zurbarán desde la capilla de la Trinidad a la de la Soledad. Más información en este artículo.
