De don Vicente Tofiño, militar, marino y científico del siglo XVIII conocemos su estrecha relación con don José Fernández de Landa y su vinculación con el convento de monjas de San Juan Bautista. No en vano dos de sus hermanas, sor Josefa de San Rafael y sor Jacoba de San Miguel, profesaron en el convento en 1756 y 1759 respectivamente.
Tampoco somos ajenos a las aportaciones materiales con las que este ilustre marino contribuyó al enriquecimiento y mejora del convento.
Pero también sabemos que esa relación fue más allá de las tapias del convento, extendiendo este abanico de relaciones sociales a otras instituciones y vecinos particulares de nuestro pueblo.
Don Vicente actuó, al menos en los casos que hoy comentamos, como apoderado de los dos conventos villalberos (del de monjas era evidente) y de algunos vecinos locales en cuestiones relacionadas con asuntos económicos. Su situación, su cargo y su influencia para intervenir en determinados asuntos relacionados con la Armada propició que desde Villalba se recurriera a él en la gestión de determinado negocio.
El negocio en sí mismo nos acerca a un contexto y un tema que iremos desgranando con más detenimiento en el futuro y que requiere de más espacio y de un análisis detenido. Se trata de las políticas “mediambientales” llevadas a cabo por la Corona y la Armada y su repercusión en nuestro pueblo. Pero como acabamos de decir, será asunto para tratar con mayor detenimiento y más profundidad.
Pero veamos de qué trata este “favor” que nuestros conventos y vecinos solicitan de este personaje de reconocido prestigio en el que delegan su autoridad.
Estamos en diciembre de 1774. La relación de don Vicente con nuestras monjas viene de lejos, aunque en este caso es una de esas pocas ocasiones (al menos que tengamos constancia) en la que ambos conventos se unen para defender conjuntamente sus intereses, el convento y religiosos del Sagrado Orden de Nuestra Señora del Carmen de la Antigua Regular Observancia del título de Nuestra Señora de la Antigua y el convento y religiosas carmelitas recoletas calzadas con vida común del título del Señor San Juan Bautista de esta villa de Villalba del Alcor… a los que se unen José Maceda, el alcalde ordinario en esos momentos, y los vecinos Pedro Romero, José Romero y Juan Suárez. Y todos de mancomún…
… decimos que por cuanto a fines de mayo, o principios de junio, del presente año, en virtud de despacho del Sr. Intendente de Marina y Montes cometido a el Sr. D. Francisco Ruiz de Huydobro, comisionado de dicho Sr. Intendente y con intervención de Vicente de Campos, delineador de los Reales Arsenales, comisionado en la provincia de Ayamonte por el Sr. D. Felipe Ruiz Puente, Intendente General del Departamento de Cádiz, se cortaron diferentes árboles para el servicio de su Majestad de que se recogieron las respectivas certificaciones que dio el dicho Vicente de campos y remitieron a el juzgado o tribunal de Marina y Montes que reside en la Real Isla de León, para solicitar su cobro de la importancia de los respectivos árboles pertenecientes a dichos dos conventos y a nos los susodichos, y se nos ha dado aviso del recibo de dichas cantidades respectivas, y otorgar carta de pago de ellas. Y siéndolo por todos motivos de la mayor satisfacción y confianza de dichos dos conventos y de nos los susodichos, D. Vicente Tofiño de San Miguel, capitán de fragata de la Real Armada y Director de las Reales Academias de Caballeros Guardiamarinas, residente en la Real Isla de León, bajo de la mancomunidad expresada, otorgamos que damos todo nuestro poder cumplido… al dicho D. Vicente Tofiño de San Miguel, especialmente para que en nombre de los expresados dos conventos y de nos los susodichos, proceda al referido cobro de las tales cuales cantidades que importaren los árboles contenidos en dichas certificaciones y en razón de ello otorgue carta o cartas de pago, o recibos…
Unos meses más tarde, en marzo de 1775, Dña. Ana Leonarda de Paz y Osorno, viuda de D. Francisco de Cepeda dice que…
… por cuanto el año próximo pasado en virtud de despacho del Sr. Intendente de Marina y Montes, cometido a D. Andrés de Morales, se cortaron diferentes árboles en la dehesa de la Ruisa, término de la villa de Niebla, de la comprehensión de la provincia de Ayamonte y en el término des esta dicha villa, en el sitio de los Morantes, en tierras propias de mi, la dicha Dña. Ana Leonarda, a quién pertenece la dicha dehesa de la Ruisa, para el servicio de su Majestad, de que se recogieron las respectivas certificaciones del delineador que concurrió al derribo y cortada de los respectivos árboles, en virtud de las cuales dieron las suyas los señores comisarios y ministros principales de sus respectivas provincias de la ciudad de Sevilla y de la referida de Ayamonte para que por cuenta de la Real Hacienda a que corresponde el pago se pueda satisfacer su importe, a mi o a quien mi poder hubiere, mediante lo cual otorgo que doy todo mi poder cumplido… sin limitación alguna a D. Vicente Tofiño de San Miguel, capitán de fragata de la Real Armada y Director…para que para mi y en mi nombre, como yo misma, y representando mi propia persona, proceda al cobro de las cantidades que importaren los árboles y ramas contenidas en dichas certificaciones y que en razón dello otorgue los recibos o cartas de pago, auténticas o sencilla, que fueren menester…
Don Vicente Tofiño, un personaje influyente y relevante en la España de esa segunda mitad el XVIII, se convierte en apoderado de ciertos intereses particulares villalberos, lo que viene a demostrar que su relación con Villalba iba más allá de la de tener dos hermanas monjas en el convento.
