Una de las incógnitas más singulares que nos surge cuando investigamos la historia de nuestro pueblo es la presencia constante de la figura del señor jurisdiccional de la villa, en nuestro caso el conde o condesa de Miranda.
Su presencia a través de delegados que gobernaban en su nombre (gobernador, alguacil mayor, escribanos…), o por medio de cartas, mandatos y provisiones, es una constante sobre todo en el ámbito municipal.
Sin embargo, esa “sombra” que planea sobre la vida de los vecinos villalberos se nos manifiesta lejana, más próxima a la corte que a los propios territorios que conforman sus estados.
Siempre tuvimos la duda de saber si en alguna ocasión el señor de esta tierras tuvo a bien conocerlas, recorrerlas o simplemente visitarlas. Carecíamos de alguna referencia sobre presencia por estos lares de quien regía el destino de tantos vecinos, durante tanto tiempo… hasta ahora.
Ya podemos decir que nuestro señor, señora y heredero visitaron Villalba, al menos en una ocasión (no es mucho teniendo en cuenta que fuimos parte de su señorío durante más de 300 años).
Sí, la visita y la estancia en nuestro pueblo quedó reflejada en la documentación capitular y recogió la estancia de los condes a principios del año de 1692, en una fecha del año muy señalada.
Pero antes, hay ciertas cuestiones que habría que aclarar. El documento en cuestión, que no es un acta capitular, recoge la visita, o las visitas, de los condes en el arranque del año de 1692. Sin embargo, está inserto, a nuestro parecer, en un lugar incorrecto, entre el acta del 27 de diciembre de 1692 y el acta del 7 de enero de 1693. ¿Qué ha pasado? La explicación que nos parece más plausible es que a la hora de encuadernar las actas hubo un error y este documento debió encuadernarse en el lugar de otro documento que, de la misma manera, está en el lugar equivocado. Este otro documento es una carta que el conde dirige al cabildo sobre asuntos de elecciones de cargos y que va fechado en junio de 1692 y se encuentra situado entre el acta del 12 de octubre de 1691 y el acta del 17 de enero de 1692.
Por tanto, la posible explicación es que hubo un “baile” de documentos y se ubicaron en lugares erróneos. Así el documento de la visita debería haber estado entre el acta de octubre de 1691 y el acta de enero de 1692. En cualquier caso, el contenido sigue siendo lo más importante y en ningún momento pierde su valor como fuente para el estudio de nuestra historia.
Pero vayamos a lo importante, el documento. Breve y conciso, se “hace eco” de dos momentos en los que la familia condal visita y pernocta en nuestro pueblo. Lo mejor, como siempre, reproducir el texto:
En la villa de Villalba del Alcor en cinco días del mes de enero de mil seiscientos y noventa y dos años, entró en esta dicha villa el Excelentísimo Señor D. Juan López de Zúñiga Chaves Chacón Bazán Avellaneda Osorio Acevedo y Valdés, conde de Miranda y La Calzada, duque de Peñaranda, mi señor y de esta villa, quién sucedió en dicho estado a el señor don Isidro López de Zúñiga Bazán Osorio Avellaneda Acevedo y Valdés, mi señor, en quién se extinguió la varonía, por estar casado con mi señora Dª. Ana María (López) de Zúñiga Bazán y Avellaneda Acevedo y Valdés, hermana de dicho señor conde difunto, y entró dicho Excmo. Señor en esta villa asistido del señor marqués de La Bañeza, su primogénito y del señor D. José de Cárdenas, su hijo segundo, y estuvieron en esta villa el día seis del dicho mes y el día siete pasaron a su villa de Palos donde estuvieron el día ocho y el día nueve volvieron sus excelencias a esta villa donde hicieron noche y el día diez pasaron a la ciudad de Sevilla, a todo lo cual asistieron todos los vecinos de esta villa con las demostraciones de su obligación.
Queremos añadir tres apuntes respecto al documento.
En primer lugar, como bien dice el texto, el conde y su heredero (el duodécimo con tal título) debieron recibir todo tipo de agasajos por parte del pueblo y de las autoridades, que en ese momento eran Mateos Pérez Beltrán que ejercía como teniente de gobernador, Pedro Jiménez Roldán y Diego Martín Mateos, alcaldes ordinarios, Antonio Beltrán Hidalgo, alguacil mayor, Bernardo de Santa María Galbán, Juan Franco Longinos, Bartolomé Hidalgo y Gregorio de Baya, regidores, justicias y regimiento de la villa.
En segundo lugar, Juan de Chávez Chacón era el marido (y por tanto consorte) de la XI condesa de Miranda, Ana María de Zúñiga que sucedió en la posesión del estado a su hermano Isidro López de Zúñiga (X conde) que había muerto sin descendencia en 1691. Tras su fallecimiento en 1700 le sucede su hijo Joaquín José de Chaves Chacón López de Zúñiga, XII conde de Miranda y que se menciona en el documento como “primogénito”.
En tercer lugar, esta visita del conde a los territorios bajo su jurisdicción bien podría haber sido consecuencia de su cercanía a esta tierras cuando desempeñaba el cargo de presidente de la Casa de Contratación de Sevilla, un puesto que ocupó hasta ese mismo año de 1692, y antes de asentarse definitivamente en Madrid.
