Notas preliminares sobre el conquistador villalbero Juan de Toro

Un apellido para un país: la herencia de un Indiano villalbero

La investigación histórica nos permite abrir puertas por las que asomarnos a territorios desconocidos. Entrar y explorarlos es un desafío que espolea nuestra curiosidad como investigadores. A veces, apenas una simple ojeada a algún dato, documento, referencia o una simple anotación despierta nuestro interés y el deseo de comenzar a explorar con detenimiento las historias desconocidas que se esconden tras ellos. 

El caso que traemos hoy es un ejemplo de lo que puede dar de sí la reseña de unos breves apuntes sobre uno de aquellos indianos que un día emprendieron un viaje sin retorno a tierras americanas. Un caso más, entre otros muchos, de villalberos desconocidos que dejaron su huella en aquellas tierras.

Y ése, precisamente, es uno de los capítulos más desconocidos de la historia de Villalba del Alcor, el referido a los indianos. Villalberos que a lo largo del tiempo emigraron a las que fueron las Indias, los territorios de la Corona española al otro lado del océano. Fueron los siglos XVI y XVII los que concentraron el mayor trasiego de pasajeros que pasaron a aquellas tierras. De muchos de ellos ya tuvimos noticias a través de trabajos publicados en papel hace algunos años, a otros los hemos ido conociendo en artículos publicados en esta web; y otros muchos están pendientes de ver la luz en un futuro no tan lejano. 

Hoy te traemos unos breves apuntes sobre uno de estos indianos desconocidos para la historiografía villalbera. Datos que deben ser contrastados y cotejados con las fuentes originales, pero que nos abren una interesante vía de conocimiento para acercarnos al personaje.

Sin obviar este hecho, el de ser un punto de partida para poder confirmar, rebatir o ampliar estos datos, la biografía de este personaje no deja de ser un apasionante motivo para ocuparnos de su historia

Primeros datos

Todo comienza a raíz de una referencia encontrada en una obra del académico (Academia Colombiana de Historia) William Jaramillo Mejía, Antioquia bajo los Austrias1, en la que el autor recoge en forma minuciosa los hechos más destacados en el proceso de conquista y dominio español sobre la provincia de Antioquía2 durante la dinastía de los Austrias en España. Entre los aspectos más destacados de este trabajo destaca la formación y consolidación de la clase dirigente de Antioquia en el primer siglo y medio de su historia, a partir de los conquistadores y encomenderos, abordando el estudio de estas élites en forma individual, acercándonos la vida de cada uno de los personajes, sus datos biográficos, sus redes de parentesco, cargos y fortunas.

Entre estos personajes analizados aparece uno que sitúa su nacimiento en Villalba del Alcor: Juan de Toro.

Con el apellido de Toro y la referencia a Villalba del Alcor bien podría ser, como ya ha sucedido en otras ocasiones, una errónea interpretación. En ambos casos bien podría estar haciendo referencia a tierras zamoranas (de Toro) y vallisoletanas (la antigua Villalba del Alcor y actual Villalba de los Alcores).

Pero la información resultaba demasiado concreta y detallada. Y las referencias parecían no dejar lugar a dudas, más si cabe cuando los nombres vinculados a sus orígenes nos resultaban tan familiares.

El capitán Juan de Toro

En esta obra, el académico nos remite a otros autores, como el escribano y genealogista Juan Flórez de Ocáriz3 que en su obra4 nos habla del personaje de la manera siguiente:   

El capitán Juan de Toro pasó de España a Indias por los años de 1567; fue de los pacificadores de la provincia de Guali, y Guasquia, y el adelantado don Gonzalo Jiménez de Quesada le envió como caudillo de gentes contra los indios más belicosos, que fueron castigados, y redujo los de Herbé, ocupándose más de cinco años soldado, y capitán a su costa; fue Teniente de Gobernador en los Remedios5Alférez Mayor6, y Alcalde Ordinario, y en el año de 1593, General de la Conquista de Cimitarra(¿?), y desbarató en dos ocasiones de diferentes tiempos los negros, que se alzaron en la Ciudad de los Remedios, y mudó su población a donde permanece.

Era natural de la Villa de Villalba de Alcor del Arzobispado de Sevilla, hermano de Fray Hernando de Toro, religioso de San Gerónimo, ambos hijos legítimos de Christóbal Servero y de Ana de Toro, y nieto paterno de Juan Servero, y de Isabel Bernal su mujer; nieto materno de Hernando de Toro, y de Inés Rodríguez su mujer, todos naturales de Villalva, hijosdalgo notorios, y Christianos viejos, limpios de toda mala raza según consta por información de pedimento de Alonso Franco de Arcos por el Juan de Toro, sobrino de su mujer Juana Bernal, hermana de Christóbal Cervero, hecha en Villalva el año de 1578 ante Pedro Hernández Facanías y Francisco de Mendoza, alcalde y escribano de aquella villa, de que a pedimento del padre Juan de Toro7 , religioso de la Compañía de Jesús , se dio el año de 1647. Testimonio signado de Lucas González, escribano, y comprobado de otros tres: y los servicios parecen por relación del licenciado Antonio de León Pinelo, relator del Consejo de Indias.

A continuación, el historiador nos ofrece nuevos datos que extrae de la obra de otro genealogista, Gabriel Arango Mejía8, que cuenta como el capitán Juan de Toro hizo levantar en Remedios, en mayo de 1598 una extensa información de sus méritos y servicios en la que declararon entre otros los capitanes Francisco Ruiz y Diego de Ospina.

Por tales documentos se sabe que contrajo matrimonio en Victoria con doña Inés de Carvajal, parienta cercana del conquistador Diego de Carvajal, quien murió al dar a luz una niña, que se bautizó con el nombre de Damiana… En segundas nupcias casó el capitán Juan de Toro en Remedios con doña Catalina Zapata de Cárdenas, hija del capitán Luis Zapata de Cárdenas y de doña Mariana Valero.

Además se aportan datos sobre sus descendientes que, citando otras fuentes, nos resultan cuantos menos, sorprendentes. Más adelante volveremos sobre ellas.

Un documento del Archivo de Indias

En 1600 se expide para Juan de Toro un documento de confirmación del oficio de Álferez Mayor de la ciudad de (Nuestra Señora de ) los Remedios en el Nuevo Reino de Granada9. Un título que había otorgado a su favor el gobernador y capitán general de este territorio don Antonio González en 159710

La confirmación del cargo de Alférez Mayor del Archivo de Indias11 nos detalla las características y las condiciones de este oficio obtenido mediante la compra, una fórmula de acceso a los cargos públicos que se generalizó en una etapa de nuestra historia12.

El gobernador, con los poderes otorgados para ello, en mayo de 1597 escribe que

…en cumplimiento desto, puesto en práctica y tratado de vender el oficio de alférez mayor de la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios que estaba vaco por fallecimiento de Gómez Suárez de Figueroa que lo poseía por título mío, parece que por parte de vos el capitán Juan de Toro, vecino de la dicha ciudad, me fue pedido que teniendo consideración a vuestra cualidad y a lo que habíades servido a su majestad ya que ofrecíades servirle para sustento de la dicha armada con quinientos pesos de veinte quilates, pagados la mitad dellos para fin de enero del año que viene de mil y quinientos y ochenta y ocho  y la otra mitad para el año adelante de noventa y nueve, de que daríades seguridad a satisfacción de los oficiales reales de aquella ciudad … por el presente, en nombre del rey nuestro señor y en virtud del poder que para ello tengo y se me da por la dicha cédula y capítulo… vendo a vos el dicho capitán Juan de Toro el oficio de alférez mayor de la dicha ciudad de Nuestra Señora de los Remedios por todos los días de vuestra vida…

En octubre de ese mismo año 1597 se presentó el capitán Juan de Toro con este título de alférez mayor desta ciudad ante el cabildo, justicias y regimiento della y fue recibido al uso de dicho oficio…

Un oficio que llevaba aparejado derechos y deberes, entre ellos:

  • que cada y cuando que la ciudad, villa y lugar donde se comprare el dicho oficio sirviere con gente de a caballo y de a pie en cualquier manera y para cualquier efecto que sea para servicio de su majestad, sea alférez de la dicha gente y haya y lleve el sueldo y salario que según el tiempo y la ocasión se le debiere y conviniere dar por la tal ciudad y villa…
  • que saque, lleve y alce el pendón de la tal ciudad villa y lugar al tiempo que se alzare por su majestad y los señores reyes que después sucedieren y en los otros días que se suelen y acostumbran sacar y tenga en su poder los atambores, banderas y pendones y otras insignias que se suelen y acostumbran tener y que para el dicho efecto de tener y llevar y regir la dicha gente y llevar con ella el pendón y bandera pueda poner y nombrar en su lugar una persona cual quisiere con que se presente ante la justicia y regimiento de la ciudad villa o lugar …
  • que entre en el regimiento y tenga voto … y todas la otras preeminencias honras y facultades que tienen o tuvieren los regidores de la tal ciudad villa o lugar, de manera que en todo y por todo sea habido por regidor…

Como parte de esta confirmación de oficio se incluye la certificación del juez contador de la real caja y hacienda de la ciudad certificando el pago de los 500 pesos de oro de 24 quilates. El cargo es ejercido por alguien del que ya hemos hecho referencia más arriba, Diego de Ospina, el capitán que corrobora sus méritos en la información que realiza ese mismo año de 1598.

El villalbero Juan de Toro

Todos los datos aportados anteriormente, tanto los directos (los del AGI no nos aportan nada sobre el lugar de origen del capitán), como los indirectos, nos ofrecen detalles que tendríamos que ir corroborando y comparando con otras fuentes. Sabemos que queda mucho camino por recorrer, pero en eso estamos ahora, recorriéndolo. 

Centrémonos ahora en lo más inmediato, y veamos qué sucedía en Villalba por esos años. 

Un día del mes de marzo del año 1595, la villalbera Ana de Toro, viuda, mujer de Juan Beltrán, ordena su testamento y, encomendando su alma a Dios, dispone que se le entierre en la iglesia de San Bartolomé, en la nave de la mujeres13. Una costumbre habitual en la época y nada hay de extraordinario en esta petición. Sin embargo, hay detalles que nos llaman la atención. Por ejemplo, que se había casado en segundas nupcias con el tal Juan Beltrán  y, por tanto, había estado casada anteriormente con otro vilalbero del que enviudó.

Ana, aunque reparte su herencia entre sus hijos, establece un mandato en el que reconoce que la casa donde ha vivido en esos últimos años la recibió en herencia de la mujer de otro villalbero, Alonso Franco de Arcos (un nombre que ya nos resulta familiar porque aparece en los documentos citados más arriba por Floréz de Ocáriz). Esta vivienda, ubicada en la calle del Jurado (actual La Fuente) se la deja en herencia a Juan de Toro, mi hijo, ausente en Indias, con la condición que si dentro de dos años del día de su fallecimiento el dicho mi hijo viniese, fuesen las dichas casas suyas; si no fuera este el caso la casa pasaría en herencia a dos de sus hijas14

Algo que no hemos comentado es que en ese mismo documento testamentario se hace mención a las misas que Ana deja estipuladas para que se digan, tras su fallecimiento, en el monasterio de la Luz, a la disposición de fray Hernando de Villalba, mi hijo15. 

Hasta aquí parece que todo va encajando, aunque surge una pregunta imprescindible para entender todo este entramado familiar: ¿quién fue el primer marido de Ana?

Habrá que remontarse unos años atrás para poder responderla. 

Estamos en el verano de 1591 (cuatro años antes de testar Ana), y dos paisanos nuestros ordenan también sus últimas voluntades. Se trata del matrimonio formado por Alonso Franco de Arcos (una vez más) y su mujer, Juana Bernal. Entre las cláusulas contenidas en el documento establecen que la herencia la reciban dos sobrinas nietas a excepción de la casa donde viven que se la dejan a Juan de Toro, estante en Indias, hijo de Cristóbal Cervero (ya lo citaba Flórez de Ocáriz más arriba), vecino desta villa, y estando el susodicho difunto cuando nos faltemos … mandamos las dichas casas a Ana de Toro, su madre, mujer que fue del dicho Cristóbal Cervero y después de ella las hayan y hereden sus hijas16 .

Ana, por tanto, había ocupado y heredado unas casas que eran de su cuñada Juana (hermana de Cristóbal, su primer marido), que quedaron vinculadas a la llegada de Juan de Toro de las Indias. Algo que nunca sucedió.

Con este segundo documento podemos entender que el tal Juan de Toro es hijo de Ana de Toro y de su primer marido, Cristóbal Cervero, y que ya en 1591 estaba en Indias. 

Parece evidente que la información aportada por historiadores y genealogistas en torno a la figura de este villalbero es fiable y cierta, más si cabe cuando en el abanico de nombres que manejan, nosotros desde aquí, podemos confirmar y ratificar la existencia de cada uno de ellos. 

Por ejemplo, Alonso Franco de Arcos y Juana Bernal murieron sin descendencia. La madre de Alonso, Leonor, era hermana de Inés Franco, sí, la mujer de García Jiménez y madre de nuestro conocido García Jiménez Franco. Que Pedro Hernández Facanías fue alcalde ordinario del cabildo villalbero y un apellido muy vinculado a la cofradía de la Misericordia y a la virgen de las Reliquias. O que  Francisco de Mendoza y Lucas González fueron escribanos de Villalba y padres de escribanos (de estos Mendozas y sus vínculos americanos hablaremos en otra ocasión).

Datos y nombres que corroboran la historia de este interesante personaje villalbero.
Por último, siguiendo la información que no ofrece Arango Mejía, sería interesante acceder a esa Información de méritos que realizó Juan de Toro en 1598 porque, con seguridad, ahí podremos encontrar un aluvión de datos que nos ofrezcan un retrato de un personaje que formó parte de esa nómina de indianos villalberos que contribuyeron a perfilar la historia de los países americanos y que un día jugaron y corrieron por las calles de Villalba del Alcor.

Nota final

Hemos dejado para el final un último comentario sobre este asunto. En la obra de Jaramillo Mejía, se recoge un artículo publicado en la revista Pregón (nº 104, marzo-abril 1992)  por Néstor Botero, miembro de la Academia Antioqueña de Historia y director de esta revista, en el que este autor recoge un amplio estudio genealógico de Juan de Toro y su segunda esposa Catalina Zapata, estableciendo y concluyendo que diecisiete esposas de presidentes de Colombia y diez de sus máximos mandatarios se encuentran en la descendencia de este matrimonio.

Al menos, curioso ¿verdad?


NOTAS:

  1. William Jaramillo Mejía, Antioquia bajo los Austrias, 2 Vols., Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, 1996.
  2. Antioquia es uno de los departamentos que conforman la actual Colombia. Fue Gobernación dependiente de la Audiencia del Nuevo Reino de Granada. Su capital estuvo en Santa Fe. Las minas de oro se convirtieron en su principal recurso económico, sobre todo a finales del siglo XVI.
  3. Nacido en Sanlúcar de Barrameda en 1612, Juan Flórez de Ocáriz se instaló muy joven en Santa Fé de Bogotá, en el Nuevo Reino de Granada. Trabajó para la Hacienda Real y ejerció en la Escribanía de Cámara Mayor de la Gobernación del Nuevo Reino. Toda su vida estuvo en contacto con familias bien establecidas, lo cual le permitió ejercer de cronista fiel de la élite social a la que él mismo pertenecía y organizar genealógicamente todos los datos que iba conociendo de los principales personajes que habían trabajado y vivido en el Nuevo Reino, desde la conquista hasta la segunda mitad del siglo XVII.
  4. Flórez de Ocáriz, Juan: Genealogías del Nuevo Reino de Granada, 3 Vol. Instituto Caro y Cuervo e Instituto Colombiano de Cultura Hispánica (1993). En las versiones digitales (dos volúmenes) no hemos localizado el texto referido. Estamos pendientes de consultar la obra original.
  5. (Nuestra Señora de los) Remedios es actualmente un municipio del departamento de Antioquía en Colombia. Cambió varias veces de ubicación tras su primera fundación a mediados del siglo XVI. La producción de oro se convirtió en su principal actividad económica.
  6. Ejercía como jefe de las milicias locales, tenía a su cargo las insignias reales y tenía asiento y voto en el cabildo, como los regidores, equiparable en rango al alcalde mayor.
  7. Este Juan de Toro Zapata era uno de los seis hijos de nuestro Juan de Toro y de su segunda mujer. Jesuita procurador de la orden (enlace y representación entre Europa y América). Ese mismo año de 1647 estaba en España (Sevilla) y se le concede licencia, junto a otros 14 jesuitas, para pasar a Santa Fe: …se ha servido de dar licencia para que Juan de Toro Zapata que vino por procurador de la provincia del Nuevo Reino de Granada de su Compañía de Jesús, vuelva a ella… (AGI. Indiferente, 2107,N.192).
  8. Arango Mejía, Gabriel: Genealogías de Antioquía y Caldas, 2 vol, 2ª ed, Medellín, 1942.
  9. El Nuevo Reino de Granada fue un territorio del Virreinato del Perú, la actual Colombia, dependiente de la Audiencia de Santa Fe.
  10. El Dr. Antonio González desempeñó este cargo entre 1590 y 1597. En 1590 Miguel de Cervantes solicitó un puesto en Indias, el de contador en este Nuevo Reino de Granada, donde el nuevo gobernador había demandado oficiales para cubrir este oficio. ¿Coincidencia o contacto entre ambas partes?
  11. AGI. Santa Fe,147,N.19.
  12. Durante los siglos XVI y XVII los reyes castellanos recurrieron de manera frecuente a la venalidad de cargos públicos como medio para obtener ingresos con los que hacer frente a los elevados gastos de la real hacienda.
  13. APNLPC. Leg 1573, Lorenzo de Niebla (1595) f 135vº.
  14. Ibiem. f 137rº.
  15. Otro de los nombres que aparecen citados más arriba por Flórez de Ocáriz. El monasterio de la Luz, en Lucena del Puerto,  es una fundación jerónima del siglo XV-XVI.
  16. APNLPC. Leg 1570, Lorenzo de Niebla (1591) f 139rº.
  1. ↩︎
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